Historia

 

El período fundacional de la Asociación de Universidades del Grupo Montevideo se extendió durante un año, aproximadamente desde agosto de 1991, en que los Rectores de las Universidades que lo componen, se unieron en un Acta de Intención Fundacional suscrita en Montevideo, hasta que, aprobados sus Estatutos, la institución fue anotada en el Registro de Personas Jurídica de Derecho Internacional uruguayas.

Entre tanto, los órganos principales de la entidad, es decir, el Consejo de Rectores y la Secretaría Ejecutiva, emprendieron un ciclo de actividades intensivo y regular, de ritmo persistente, que no se ha atenuado hasta la actualidad, todo lo contrario. En esos tiempos la vida académica encontró los espacios propicios para ensayar los primeros contactos e intercambios en ámbitos como la matemática aplicada, la microelectrónica, el desarrollo rural, la educación para la integración, entre otros.

Ese proceso inicial, por encima de diferencias y disparidades, sirvió para que las Universidades miembros confirmaran, más que descubrieran, señas de identidad comunes, analogías, definiciones y vocaciones compartidas; pero sobre todo, una problemática que se reeditaba con los mismos caracteres en los países de la región.

Las Universidades que se integraron a este proceso tenían la condición de ser públicas, autónomas y autogobernadas y estaban dispuestas a poner a disposición de las demás sus recursos humanos y materiales.

En los hechos, el Grupo Montevideo (AUGM) es una Universidad Virtual, con una distribución solidaria del personal académico de máxima calificación, de los recursos materiales, las instalaciones, los equipos, los laboratorios, las bibliotecas; un espacio académico común ampliado, donde las barreras se abaten y se multiplican las posibilidades.

El Grupo Montevideo ha demostrado, con su rápido desarrollo, que las condiciones para la integración regional estaban maduras. En verdad, se ha definido como un proceso de integración en si mismo, con independencia incluso de los resultados que pudieran alcanzar otros fenómenos simultáneos dirigidos al mismo fin.

Aprovechando ese impulso general, el Grupo Montevideo reivindica su carácter de precursor en lo que puede calificarse como el producto más original del MERCOSUR: la inteligencia.